Felipe de Nablus (1169-1171)

 

Nacido en Milly, una aldea francesa sita en la Región de Normandía, fue conocido como Felipe de Nablus cuando en realidad era de Milly, porque a la muerte de su padre heredó el señorío o feudo de Nablus en Samaria.

Cristianamente educado desde muy niño por sus honrados padres, sintió desde muy joven una profunda inclinación hacia el estado militar. Y, siguiendo los impulsos de su alma, que parecían una providencial revelación de sus futuros destinos, después de obtener el permiso de su padre, ingresó en la Orden del Templo donde vistió el hábito blanco que tanto había deseado llevar y defender.

         Sabiendo que no solo entraba como soldado, sino también como  monje, y, que por lo tanto, tendría que hacer los votos de humildad, pobreza y castidad, a la edad de veintidós años, en esa hermosa primavera de la vida en que todo parece sonreír al hombre, en que en el corazón se forjan mil sueños de felicidad y grandeza, y la imaginación, brillante y soñadora, nos muestra alfombrada de mil placeres los caminos de la vida, el caballero don Felipe de Nablus llevó a cabo ese gran sacrificio que consiste en renunciar a los más caros y legítimos derechos inherentes a la personalidad humana para consagrarse irrevocablemente a Dios.