De lo inmoderado de estar de pie
Habiéndonos dicho un verdadero Testigo que oís el Oficio Divino en pie inmoderadamente, mandamos no lo hagáis, antes lo vituperamos. Concluido el Salmo «Venite Exultemus Domino», con el Invitatorio y el Himno, todos os sentaréis, tanto los débiles como los fuertes. Y os lo mandamos por evitar el escándalo; y estando sentados, sólo os levantaréis al decir Gloria Patri. Concluido el Salmo, suplicando, vueltos hacia el Altar, bajando la cabeza en señal de reverencia a la Santísima Trinidad nombrada. Los débiles baste que hagan la inclinación sin levantarse, y así, desde el Evangelio al Te Deum y a todas las laúdes hasta el Benedicamus Domino, estaréis de pie.
Regla de san Benito. Capítulo IX. Siéntense todos en bancos, y los hermanos lean por turno en el libro del atril, tres lecturas, entre las cuales cántense tres responsorios. Dos responsorios díganse sin «Gloria», pero en la tercera lectura, el que canta diga «Gloria». Cuando el cantor comienza a entonarlo, levántense todos inmediatamente de sus asientos en honor y reverencia de la Santa Trinidad.