Que el león siempre se hiera
Porque es cierto lo que especialmente sabéis y se os tiene encargado, que es el juntar vuestras armas con las de vuestros Hermanos, y extirpar de la tierra a los sacrílegos que siempre amenazan al Hijo de la Virgen. Porque del León leemos lo siguiente: «Porque el león rugiente anda rondando y buscando a quien devorar...»
Seguimos observando como los artículos anteriores van entroncando con éste. No es que en éste se permita la caza del león, ya que aquí el león está simbolizando la figura del diablo y, por tanto, a quien hay que herir y cazar sin descanso es al diablo. Y así lo dice el Nuevo Testamento en I De san Pedro, capítulo 5, versículo 8, que dice: «Sed sobrios y vigilad, que vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar...» ¿Y quién era ese diablo? Pues tal como dice el artículo, los sacrílegos que siempre amenazan al Hijo de la Virgen, o sea, los musulmanes. En la época medieval, y más todavía en tiempo de las cruzadas, el elemento diabólico se encontraba en los enemigos de Cristo, y a ellos se dirigía con toda permisividad la caza del león simbolizada en la figura del diablo.