XXXI

Que ningún caballero castigue a su armiguero, ya que le sirve de valde

 

Sólo se concede a cada caballero un armiguero, y si éste sirviese de gracia o caridad, sepa que no le es lícito castigarlo, o por cualquier culpa herirle.

 

 

 

Regla de san Benito. Capítulo LXX. En el monasterio debe evitarse toda ocasión de presunción. Por eso establecemos que a nadie le sea permitido excomulgar o golpear a alguno de sus hermanos, si el abad no lo ha autorizado. «Los transgresores sean corregidos públicamente para que teman los demás».

El que se atreva a actuar contra uno de más edad, sin autorización del abad, o se enardezca sin discreción contra los mismos niños, sométaselo a la disciplina regular, porque escrito está: «No hagas a otro lo que no quieres que hagan contigo».