XXIII

Que se usen pieles de carnero o de borrego

 

Determinados de común consejo, que ningún Hermano tenga perpetuamente pieles, u otra cosa tal que pertenezca al uso de su cuerpo, aunque sea compartido, si no es de carnero o de borrego.

 

 

En una prédica que san Bernardo dirigió a los cruzados, decía: En la antigüedad los sacerdotes hacían expiación por los soldados que habían entrado en batalla sacrificando un carnero delante del Señor por los pecados cometidos, y los pecados cometidos les eran perdonados. Si lleváis estas clases de pieles encima, cuando entréis en la batalla os recordarán que debéis ser en todo tiempo dignos de ser católicos, y ese recuerdo os apartará del pecado..