XXI
Que los fámulos no traigan vestimenta blanca ni capa
Contradecimos firmemente esto que sucedía en la casa del Señor y entre los soldados del Templo, sin discreción ni consentimiento del común Cabildo. Y lo mandamos quitar del todo, como si fuese un particular vicio. Tenían en otro tiempo los fámulos, sirvientes y armigueros vestidos blancos, de donde venían insoportables daños, porque de las partes ultramarinas se levantaron ciertos fingidos Hermanos casados, y otros diciendo que eran del Templo, siendo del mundo, de donde resultaron tantos daños, tantas contumelias a la orden militar, que causaron mucho escándalo. Y así traigan los dichos fámulos del Templo vestidos negros.
Regla de san Benito. Capítulo XXXII. El abad confíe los bienes del monasterio, esto es, herramientas, vestidos y cualesquiera otras cosas, a hermanos de cuya vida y costumbres esté seguro...