Amigo
Sergio, para que puedas hacer una composición bastante aproximada del
porcentaje de hombres que convivían en una casa, bailía o encomienda, diremos
que en una encomienda que hubiesen 100 hombres, el 70% estaba compuesto por
sargentos, escuderos, soldados, especialistas en diversos oficios y hermanos que
realizaban los servicios domésticos. El 30% restante, eran caballeros. Es
decir, que de cada 100 hombres, solamente 30 eran caballeros.
Para organizar las
regiones existían unos caballeros, cuyo grado era el de VISITADORES de la
Orden, que cuando les era donado algún lugar o castillo, se entrevistaban
primero con el Rey o Señor que lo había donado, y, entre ambos, configuraban
las estrategias y servicios adoptándolos a la geografía del lugar, a la
peligrosidad del mismo y a las necesidades de los vecinos que lo ocupaban. Esa
era la razón de que en algunos lugares hubiese más maestros en oficios que en
otros. Ya que en algunos imperaba sólo la ganadería por ser tierras yermas, y
en otros imperaba la ganadería, la agricultura y las viñas que necesitaban
buenos maestros para elaborar un buen vino.
La tercera pregunta
de si los templarios pudieron compararse con las grandes empresas
multinacionales actuales, podrás encontrarla con más extensión en mi último
libro titulado «LA VERDADERA HISTORIA DE LA ORDEN DEL TEMPLO DE JERUSALÉN,
a la luz de la documentación histórica». Allí podrás saciar ésta y
cuantas preguntes necesites saber —no porque yo lo escriba— sino porque además,
en sus páginas encontrarás también las referencias históricas de los
documentos de donde fueron tomadas estas afirmaciones.
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SERGIO GUERRERO.
¿Como está? ¿Cómo va todo por allá? Me
figuro que si hubiera comprado su último libro en España ya lo tendría,
ignoro si tiene noticias de Edaf respecto de la distribución en México. ¿El
latín que se hablaba en España era el vulgar? ¿Después del Cantar del Mío
Cid, ya se hablaba español (castellano)? ¿En qué momento se suprimió el
latín como lengua popular? ¿Es muy difícil aprender
latín? ¿Se tiene idea de cómo se pronuncia?
Espero no molestarle con
tantas preguntas y si está muy ocupado, no se preocupe por contestar, porque
a veces siento que estoy abusando de su amabilidad![]()
Amigo
Sergio, no sé absolutamente nada de cuándo va la editorial a comenzar con la
distribución y promoción de mi último libro en México. En cuanto a tus
preguntas he de decirte que en la Edad Media se hablaban dos clases de latín,
el latín culto (que era el que hablaban y escribían los religiosos) y el latín
vulgar (que era el que hablaban los reyes, señores y caballeros, y que escribían
a través de sus escribanos, ya que ellos no sabían leer ni escribir). El
castellano propiamente dicho, que dio origen al español que hoy hablamos,
no se comenzó a usar en España como lengua oficial hasta la unificación de la
misma por los reyes Católicos, don Fernando y doña Isabel. Aprender latín no
es muy difícil, lo difícil es encontrar un profesor que lo sepa en toda su
amplitud, ya que el latín fue cambiando durante el tiempo y, por ello, quienes
tenemos que traducir documentos como trabajo cotidiano, nos encontramos con
escritos que, según su antigüedad, pueden ser traducidos por quienes hemos
estudiado el latín a fondo, y no pueden ser traducidos por quienes solamente
han estudiado el latín moderno. En cuanto a cómo se lee, también es algo difícil
de explicar por este medio. Los romanos fueron construyeron su Imperio tomándolo
todo prestado de otras culturas. También su lengua fue construida con palabras
de los griegos, por ejemplo, de los lacedemonios y de otras de las muchas
culturas que a lo largo del tiempo fueron conquistando. Por ello unas se
pronuncian como se leen, y otras no.
Si como muestra vale un botón —tal
como solemos decir por estas tierras de España—,
aquí te muestro un ejemplo perteneciente a uno de los documentos más antiguos
que se conservan de
la antigua lengua latina, según se hablaba algunos siglos después de que se
verificara la mezcla de los dialectos. El más antiguo de ellos es una canción
de los religiosos arvales que se remonta a los tiempos de Rómulo. El documento
comienza de la siguiente forma:
Enos
Lases iuvate.
Neve
luae rue Marma sins incurrere in pleores.
Como observas, el texto tiene escasas palabras que se puedan identificar con el latín actual. Ahí radica la dificultad de quienes tenemos que traducir todos los días documentos que pertenecen a diferentes épocas.
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Apreciada
amiga, la palabra Dios tiene tantos significados como religiones hay en
el mundo. Así, pues, veremos como en unas es llamado Padre, Creador, Generador,
Hacedor, Todopoderoso, Altísimo, Salvador..., mientras que en otras es llamado
el que nos alimenta, el que nos alumbra, el que cuida de nosotros, el amigo, la
pachamama...
¿Cuándo comenzó a utilizarse? En el principio de los tiempos, los
hombres no tenían conciencia de la muerte; estaban tan apegados a la naturaleza
que incluso conocían el lenguaje de los animales y vivían con ellos en paz; no
trabajaban y tenían al alcance de la mano el alimento suficiente. Conforme el
hombre se fue haciendo más inteligente y tomando más conciencia del peligro y
de la muerte, comenzó a creer que era castigado por un Ser Superior que estaba
en el cielo porque de allí provenían las lluvias torrenciales que los
ahogaban, el rayo que los carbonizaba, el viento que los hacia caer por
precipicios, la nieve que los hacía morir de frío, los tornados que se
llevaban en su seno familias completas, los sunamis que dejaban pueblos enteros
diezmados y mal heridos... Y es aquí, en este momento, cuando el hombre
comienza idolatrar a ese supuesto Dios supremo, a humillarse ante él, y a
pedirle que tenga piedad de ellos... Cada tribu, cada pueblo, cada ciudad, cada
nación comienza a llamarle por un nombre diferente. De ahí podemos deducir que
la palabra Dios no significa nada y lo significa todo.
¿De dónde proviene?
Proviene del griego «Zeus», de donde el latín la tomó para darle el nombre
de «Deus». Zeus en la mitología griega era el dios de los dioses. De está
derivación fue tomada esta palabra, por ello todos los idiomas que proceden del
latín le dan este significado: en español es DIOS, en francés es DIEU, en
Portugués DEUS y así sucesivamente. En otros idiomas no provenientes del
latín
es llamado de otra forma, por ejemplo en árabe es ALÁ, en inglés es GOD, en
ruso EOR, en alemán GOTT... Pero todas estas acepciones, sean del idioma que
sean tienen el mismo significado: DIOS.
El español hablado en
América tiene variantes importantes entre el Norte y el Sur, por ejemplo en
México nunca usamos el pronombre personal vosotros, salvo en la literatura
religiosa, y observo que en España es de uso común. Lo mismo ocurre con
algunos países de América del Sur, donde ese pronombre de vosotros se usa no
sólo en plural, sino también en singular y acentúan los verbos de un manera
diferente; así, por ejemplo, dicen "vos decis" o "vos
miras", etc. Me puede hacer le favor de explicar cuál es la razón de
esto.![]()
Apreciado amigo Sergio,
otra vez estoy contigo para decirte que el español hablado en América,
tanto en el Norte como en el Sur, debe esas variaciones que tú aludes al hecho
de que en todos los países de habla hispana se adormeció en el tiempo el
lenguaje que los conquistadores españoles de la Edad Media llegaron hablando
allí, y a las fecha que los mencionados conquistadores hicieron su presencia en
los lugares mencionados, ya que en el lenguaje que estos españoles hablaban se
iba enriqueciendo gramaticalmente de año en año. Mientras que en España el lenguaje iba evolucionando, no ocurría lo
mismo en los mencionados países americanos. Me explico: el «voseo» y sus
formas verbales eran las formas que en la Edad Media se usaban en España al
dirigirse a personas ilustres o merecedoras de respeto. El «vos» era la única
forma de dirigirse a ellas. Esta fórmula fue sustituida más tarde, en el siglo
XVI, por el de «vuestra merced», equivalente al «usted» de hoy. El
tratamiento de «vuestra merced» alcanzó tal difusión que pronto el «vos»
se convirtió en una forma no respetuosa y pasó a ser el equivalente del «tú»
actual. De ahí, que cuando en algunos países pronuncian los vocablos a los que
tú te refieres, esto es «vos decis» o «vos miras», el que los pronuncia está
hablando todavía tal como lo hacían los conquistadores españoles que vivieron
en la Edad Media, y es el equivalente al «tú dices» o al «tú miras», que
en aquellos tiempos se decía «vos decís» o «vos miráis», el hecho de que
no lleve acento es porque al escribirlo los nativos, como resulta que no estaban
muy introducidos en la gramática del idioma que recién habían comenzado a
aprender, lo hicieron sin tilde alguna. Es más, esa ausencia de acentos, se
sigue materializando hoy en los mencionados países, incluso en vocablos de
reciente creación, de ahí que, por poner un ejemplo, en España se diga «Vídeo»
y en algunos países de habla hispana se diga «Video».
Para darnos cuenta de
hasta qué punto quedó arraigado en los aludidos países americanos el «romance
castellano», vamos atraer aquí dos fragmentos de poesías, uno escrito por
Ruben Dario y el otro por Jaimes Freyre, que fueron escritas con motivo de una
reunión que tuvieron en un café de París algunos escritores y artistas
hispanoamericanos. Aunque sé que no hay que decirlo, porque tú ya lo sabes, te
recuerdo que Ruben nació en Nicaragua y Jaimes en Bolivia.
RUBEN DARIO A
JAIMES FREYRE
Señor nuestro
Jaimes Freyre,
fijo de Julio L. Jaimes,
fidalgo bien tenudo,
bien tenudo en
Buenos Aires...
JAIMES FREYRE
A RUBEN DARIO
¿Qué ficisteis,
varones,
que ansi punidos
os han?
Planeando estais
Dios sabe,
por cuenta de
vagar...
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Apreciado
amigo Sergio, la maestra o el maestro que tuviste en el colegio cuando eras
escolar, tendría que estar muy contenta contigo porque los que se dedican a la
enseñanza saben con toda seguridad que quienes preguntan mucho y nunca están
satisfechos es porque son o llegarán a ser algún día personas muy
inteligentes. Todo educador basa su sistema de enseñanza en aquellas palabras
que fueron pronunciadas por Pitágoras, que dicen: «Educad a los niños y no
será necesario castigar a los hombres». Mi opinión personal de la evolución del español en América,
es que los académicos lo debían de dejar como está en cada país. Pues
mientras que en España, a pesar de tanta evolución y cambios, se está
convirtiendo en una amalgama de expresiones extranjeras y lenguajes juveniles
que nos están haciendo perder nuestra histórica identidad lingüística, los
países de habla hispana, por el contrario, cada una con sus diferentes
manifestaciones del antiguo «romance castellano» y de otras expresiones
que pertenecieron a las lenguas originales que allí se hablaban antes de la
conquista, están siendo hoy la salvaguarda de uno de los idiomas más antiguos
y bellos que hayan existido en el Mundo.
Los mexicanos llaman «americanos» a los
estadounidenses por la misma razón que todo el mundo los reconoce a ellos como
americanos, porque en sus películas (con las cuales han inundado el mundo),
ellos se hacen nombrar americanos y a ustedes los nombran como los «mejicanos».
De tanto ver películas made in Hollywood, no sólo ustedes terminan llamándoles
americanos, sino que todo el mundo los reconoce como tales.
Bien, y ahora pasemos a contestar tu nueva pregunta. Tal como te decía en
mi anterior respuesta tanto el Norte como el Sur de los países de habla
hispana, deben sus variaciones de lenguaje al hecho de que en estos países se
adormeció en el tiempo la lengua que los conquistadores españoles de la Edad
Media llegaron hablando allí... Después de esto seguía diciendo: que
también se debía a la fecha que los mencionados conquistadores hicieron su
presencia en los lugares mencionados, ya que el lenguaje que estos españoles
hablaban se iba enriqueciendo gramaticalmente de año en año... Hernán
Cortés, conquistador de México, pisó por primera vez aquellas tierras en el año
del Señor de 1519. Debes recordar que en mi respuesta anterior de decía que
el «voseo» y sus formas verbales eran las formas que en la Edad Media se
usaban en España al dirigirse a personas ilustres o merecedoras de respeto. El
«vos» era la única forma de dirigirse a ellas... Y seguía diciendo que
esta fórmula fue sustituida más tarde, en el siglo XVI, por el de «vuestra
merced», equivalente al «usted» de hoy, y que el tratamiento de «vuestra
merced» alcanzó tal difusión que pronto el «vos» se convirtió en una forma
no respetuosa y pasó a ser el equivalente del «tú» actual... Como ves,
cuando Hernán Cortés pisó por primera vez aquellas tierras, estábamos ya
metidos en el siglo XVI, el voseo ya se había perdido y había quedado
solamente el «tú» o el «vosotros», y en su lugar se usaba el «vuesa
merced» o «vuestra merced» para dirigirse a los señores como señal de
respeto. De ahí que en México, se cambie el «vos» por el «usted»
y el «vosotros» por el «ustedes», y el «tú» sea
usado muy pocas veces. En México se dice: «Ustedes lo saben todo...»;
En Argentina: «Vos lo sabes todo...» y En España: «Vosotros los
sabéis todo...» Y las tres expresiones quieren decir lo mismo.
Como hemos visto, mi apreciado
amigo Sergio, los habitantes de cada país, incluso habiendo poca diferencia de
tiempo en su conquista, ya que los españoles entraron en ellos en el siglo XV y
XVI, tomaron la forma verbal que más oían o la que más fácil les era de
pronunciar.
Algo llamó mi
atención y es lo que le quiero comentar. Usted que sabe tanto. Se puede figurar
por qué el Imperio Romano no tuvo tanta permanencia cultural en el Medio
Oriente. Por lo que se ve, los judíos siempre lo rechazaron y, evidentemente,
los árabes también y me imagino que con tal de imponer su religión islámica
borraron todo rastro de la cultura latina. Pero la influencia en las costumbres,
el lenguaje, etc., todo desapareció. ¿Fue tan superficial? Lo mismo pasó en
África, en Túnez por ejemplo, tan cerca de Italia. Tuve ocasión de estar
allí y visitar las ruinas romanas, pero de cultura romana..., nada. Gracias
anticipadas a su respuesta.
Apreciado amigo Sergio.
Tal como tu mismo te contestas fue porque tanto los judíos como los árabes lo
rechazaron. Y esto ocurrió porque tanto los judíos como los árabes, fueron, son y seguirán siendo mientras el
mundo sea mundo, fieles a sus respectivas religiones. Ni unos ni otros pueden
ser gobernados por otras leyes que no sean las Leyes sagradas que están
contenidas en sus libros religiosos. De ahí que los romanos, por más esfuerzo
que hicieron por conseguirlo, no pudieron inculcar en las almas de estos pueblos
otras creencias ni otras leyes que no fuesen las que ellos tenían contenidas en
sus libros religiosos. Para que te des cuenta de ello, has de remontarte a la
condena y posterior muerte en la cruz de Jesús de Nazaret. Los romanos, para
convivir mejor con los judíos y poder seguir en sus territorios, tuvieron que
aceptar que éstos se rigiesen por sus propias leyes. Es decir, que mientras que
los romanos estuvieron ocupando Israel, había dos clases de leyes: la roma y la
judía. De ahí que Jesús, por ser judío, no pudiera ser juzgado por las leyes
romanas. Primero tuvo que ser juzgado por los judíos, atendiendo a sus propias
leyes, y después ejecutado por los romanos. Ese era el acuerdo, los judíos
juzgaban a sus ciudadanos, y los romanos aplicaban la condena. Esta fue la única
forma de convivir en paz con aquellos pueblos que se sentían tan celosos de sus
leyes y creencias que eran capaces de matar o morir por tal de que nadie
interfiriera ni en sus leyes ni en su forma de vivir.
Tal vez te preguntes cómo
ha sido posible que después de haber pasado ya tanto tiempo árabes y judíos
sigan siendo tan perseverantes en sus ya ancestrales hábitos y creencias. Por
qué no se han modernizado. Pues, bien, la respuesta es bien sencilla: la
continuidad en ambas religiones de unos hombres que han surgido en todo tiempo,
los cuales han sido reconocidos como Profetas. En grados diversos y
formas variables, las dos religiones tuvieron siempre hombres inspirados que
afirmaban hablar en nombre de Dios. Una de los principales cometidos de los
profetas es recordar y ungir al pueblo el cumplimiento de la Ley. Muchas veces
para indicar esta misión, usan la metáfora de la Atalaya: el profeta dice
estar instalado en lo alto —elevado por Dios— para indicar al pueblo el
camino a seguir y los peligros que le acechan. De esta forma el profeta se
convierte en voz de la conciencia del pueblo. Los profetas suelen ser siempre
hombres del espíritu y de la palabra. Son, al mismo tiempo, hombres de acción:
aconsejan, predican; son defensores de la cusa de Dios. Su vida es una lucha
continúa que requiere valor y que no está exenta de peligros. Los profetas se
dirigen al pueblo para invitarlo a la conversión y, para ello, siempre refieren
tres puntos concretos: aceptación de Dios, culto auténtico y justicia social.
Cuando el pueblo es infiel y no acepta la conversión, es amenazado con el
castigo divino.
La unidad de Dios y los profetas que recuerdan a estos dos pueblos que
sus leyes y creencias son las únicas a las que hay que dar crédito, han sido
siempre el tablacho que ha evitado que estos dos pueblos hayan podido ser
cambiados por otras culturas que en tiempos pretéritos los dominaron.
Como estoy al tanto de que tú conoces mejor los libros sagrados de los
judíos que los de árabes, te hago un pequeño resumen de las creencias de
estos últimos.
La
unidad de Dios y las Leyes que los antiguos sabios fueron dejando en sus libros
sagrados, es una de las creencias más apasionadamente defendida por el profeta
Mahoma. Toda la vida del musulmán debe regirse por el Corán, su doctrina, sus
prescripciones y sus leyes de todo tipo. Tanto es así que cuando se presenta un
problema nuevo, no previsto en el Corán, se busca la solución recurriendo a
varios procedimientos:
(1.-
La Sunna (costumbre o uso). Cuanto Mahoma hizo o dijo servirá para
resolver los problemas de la vida. Estos hechos o dichos de Mahoma se contienen
en unas expresiones verbales o escritas llamadas «hadith». En un «hadith»
se narra el hecho o el dicho del profeta, y la persona que ha transmitido la
narración. Por tanto los usos y costumbres que se remontan al profeta valen
para los casos no incluidos o legislados en el Corán.
(2.-
El Igma o consentimiento. Uno de los dichos atribuidos a Mahoma es el
siguiente: «Mi comunidad jamás se hallará sumida en el error...» Este
consentimiento unánime de los musulmanes recibe el nombre de «Igma».
Lo que afirme o niegue el «Igma» ha de ser recibido por todos como
verdad.
(3.-
El Ra’y o Quiyas (analogía racional). Cuando el caso no está
previsto en el Corán, ni se halla solucionado por el «Sunna» o por el «Igma»,
se debe recurrir a la «analogía racional», a base de casos análogos
ya resueltos por otro conducto.
Bien
amigo Sergio, como ves ambas religiones están muy fundidas con sus creencias.
Tal vez por ello no hayan podido ser alteradas sus costumbres en la antigüedad,
ni en el presente, ni en el futuro por ninguna fuerza dominadora.
Apreciado amigo Santiago, en los siglos XII y XIII las
procesiones tal como hoy las conocemos, es decir, en forma participativa, no
eran celebradas. Esta clase de procesiones no comenzaron a ser populares hasta
después del concilio de Trento, que comenzó en el año 1545 y terminó en el año
1563. Con ello se quería mostrar al pueblo —de una forma escenificada—, cómo
fue la Pasión y Muerte en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
En estas fechas, en los
siglos XII y XIII que tú aludes, sí se sabe, y ello ha quedado reflejado en
documentos de la época, que algunas órdenes militares y religiosas sacaban en
procesión por la noche a Jesús crucificado para —según exponen los
documentos— revivir y unirse a la Pasión y Muerte de Jesús de Nazaret.
Algunas de estas Órdenes, sobre todo las militares, lo hacían de una forma
privada; sin embargo, otras, sobre todo las religiosas como la del Cister y la
de los Benedictinos, sacaban al crucificado en procesión por la inmediaciones
de sus conventos (siempre alejados y solitarios) para que los lugareños
pudiesen vivir y comprender (ya que nadie sabía leer ni escribir) mediante la
escenificación la Pasión de Jesús.
Los
caballeros templarios fueron una de las órdenes que solían celebrar esta clase
de procesiones nocturnas. Un documento que da crédito a este testimonio, es el
capítulo IX de las confesiones que fueron atestiguadas por los templarios ante
el tribunal que los procesaba por herejes. Este artículo, junto a otros, se da
a conocer en mi libro titulado: «La verdadera historia de la Orden del
Templo de Jerusalén, a la luz de la documentación histórica».
El
documento original dice:
IX. Frater Johannes de Coma presbiter capellanus ordinis dicti Templi domus Mansi Dei, testis juratus ad sancta Dei Evangelia, super predictis articulis et eorum quolibet sibi expositis in vulgari, ut principalis de se ipso, et ut testis de aliis, diligenter et sigillatim interrogatus, respondens ad primum, II - XXIX articulos inclusive, negavit ipsos articulos et omnia et singula contenta in eis; adiciens se credere dictum Jhesum Christum passum fuisse pro redemptione humani generis, non pro peccatis suis, cum nunquam peccaverit, dicens eciam quod fratres ordinis dicti Templi adorant inter alias gentes de mundo crucem Domini ter in anno, videlicet in die Veneris sancta et in duobus festis Sancte Crucis mensium maii et septembris, pro cujus honore in comemoracione passionis Jhesu Christi fratres dicti ordinis in suis clamidibus portant crucem rubeam; et inter ceteros honores quos faciunt ipsi cruci, deponunt mantellum ubi est crux quando vadunt ad nature superflua onera deponenda. Dixit eciam se et alios presbiteros ordinis dicti Templi dicere verba illa in canone misse per que conficitur corpus Christi et ejus sanguis preciosus, prout tenet Ecclesia sancta Dei, et prout scriptum est in missali. Dixit quoque quod fratres dicti ordinis credunt et suscipiunt omnia sacramenta ecclesiastica, et ipse idem qui loquitur, cum sit presbiter, illa multis fratribus jam defunctis et viventibus ministravit. Addidit insuper quod aliquis magister vel preceptor vel quivis alius et religiosus dicti ordinis qui non sit presbiter non audit confessiones nec absolvit aliquem a peccatis, nisi soli presbiteri capellani ordinis supradicti vel alii religiosi presbiteri, et aliqui presbiteri seculares, et si magnus Magister confessus est de se ipso prout in articulo continetur, mentitus est falso modo, ut credit.
Traducción
resumida:
El
hermano Juan de Coma, capellán presbítero de la mencionada Orden
del Templo, declara que en contradicción a lo que se dice en los capítulos
del II al XXIX, ambos inclusive, niega completamente la imputación que allí se
les hace de que ellos crean que Jesucristo muriera por sus propios pecados y no
por la redención del género humano, ya que ellos ensalzan la cruz de Nuestro
Señor tres veces al año, siendo una de ellas el día de la Cruz de Mayo; otra
en septiembre y la otra el día del Viernes santo. Sacándola en procesión y
honrándola hasta tal punto de que cuando tienen que posarla en el suelo, ponen
limpios manteles bajo ella. Y que habiendo antes depuesto su espada en señal de
respeto y sumisión, la siguen con los pies descalzos, cayendo de rodillas cada
vez que hacen un alto para glorificarla con esa oración que dice: «Adoramos
a Cristo, que por esta santa cruz nos rescató del pecado…»
Francamente para mi han sido un verdadero hallazgo sus trabajos, y no he dudado
en recomendar su talento de investigador a cuantos se interesan en encontrar
escritos bien fundamentados. Tal vez sea pertinente que le mencione brevemente
respecto a mì. Pretendo ser un buscador de conocimiento, definitivamente no
reconozco riqueza mayor que la del Saber.
Soy
Masón, Venerable Maestro de la Logia Libertad nº48 de la Masonería Argentina;
Tercer Gran Principal de la Orden del Santo Real Arco de Jerusalem de la
República Argentina; Caballero Templario y Caballero de Malta de la Orden Unida
Religiosa, Militar y Masónica del Temple y de San Juan de Jerusalem, Palestina,
Rodas, Malta, de Inglaterra, Gales y provincias exteriores.
Con
pena, le confieso que verdaderamente con pena don Antonio, he notado un cierto
desdén suyo hacia la tradición masónica, aunque por respeto a la admiración
intelectual que le profeso, prefiero asumirlo como una pura susceptibilidad
mía.
Pero
debo decir que me dejó de una pieza la inapelabilidad con la que ud. se expresa
respecto a la influencia iniciática templaria en la masonería, señalando, por
ejemplo que entre la Orden templaria y la masonería "no existe, no existió, ni
existirá nunca, mas relación que aquella que indebidamente ellos quieran
atribuirse". Esta frase viniendo de su pluma, confieso que me dejó
estupefacto. Porque asumo que ud, don Antonio, como historiador y sabedor de
que no se sabe debajo de que piedra se pueda encontrar información fehaciente
que modifique el mas firme paradigma, deja clausurado con esa sentencia
cualquier modificación histórica al respecto. No coincido con ud, en que las
antiguas cofradías de constructores, de la que venimos, fueran simples obreros
organizados como gremio y dedicados al puro trabajo material. Sin entrar en
aspectos esotéricos, que observo que su pragmatismo (que mucho valoro) evita,
sabemos fehacientemente de los múltiples ritos y saberes que acompañaban la
construcción de esos formidables edificios; y no es como sugiere ud. que de
buenas a primeras, al extinguirse la masonería operativa "en ese preciso
momento un grupo de personas hacen suyo el antiguo escudo del gremio, adoptan
el nombre de masones, y comienzan a buscar el secreto de los antiguos
labradores de piedra...". Por el contrario hubo una larga transición que
comenzó con la inclusión en los gremios operativos de personas que no eran del
oficio, particularmente individuos socialmente relevantes. Que interés podrían
tener artistócratas del siglo XVII en pertenecer a esas asociaciones si solo se
trataba de simples obreros de la construcción.
Don Antonio, disculpas finales por todos estos impertinentes comentarios míos.
valoro su trabajo, y aún sin conocerlo lo tengo en la mayor estima.
Muy fraternal abrazo.
Apreciado
don Fernando, en primer lugar quisiera agradecerle las inmerecidas alabanzas que
hacia mis obras plasma usted en el amable escrito que me envía. Tengo que
reconocer que, tal vez por haber tenido una educación pragmática, tanto en mi
enseñanza primaria como después en las diversas Universidades por las que fui
pasando, sea por lo que ahora, y durante toda mi vida, me haya visto obligado a
dar a conocer y escribir sobre todo aquello que está datado por la historia, es
decir, aquellos documentos que nos fueron legados por nuestros antepasados y que
hoy se encuentran en archivos históricos de este hermoso mundo que nos cobija.
Aquellos que nadie puede poner en duda porque están amparados y avalados por la
ciencia y que son, sin duda, el fruto de una luz lejana a través de cuyo
resplandor podemos ver lo que acaeció en tiempos pasados et iustitia et veritate.
Tal vez por ello, mi apreciado señor, por haberme repetido mis profesores
tantas veces aquel dicho de Jaime Balmes, que dice que el error es más
terrible cuando usurpa el nombre de la ciencia, sea por lo que yo, sin
pretender enmendar errores ajenos, me dedique sola y exclusivamente —como ya
le he dicho antes—, a dar a conocer en mis escritos lo que nadie puede poner
en duda porque, además de ser largamente explicado y argumentado lo que se
afirma, son agregadas las fuentes documentales para que quien desee comprobar la
veracidad de lo afirmado pueda hacerlo con sólo consultar las citadas fuentes.
Mi educación primero y mi modo de ser después, han originado en mí el síndrome
de Santo Tomás que, mientras todos los apóstoles creyeron ver a Cristo
resucitado sólo porque el mismo Cristo lo aseguraba, él, sin embargo, no lo
creyó con toda seguridad hasta que metió sus dedos en la llaga... No obstante,
como rectificar es de sabios, si usted posee documentación histórica que
contradiga de alguna forma lo que yo expreso en la obra que en este momento está
leyendo, le ruego que a la mayor brevedad me haga llegar las fuentes
documentales y el nombre del Archivo Histórico donde puedo encontrarlas. Se lo
agradecería mucho.
Dice
usted que ha notado con pena un cierto desdén en mi obra hacia la tradición
masónica, si ha sido así lo siento. Jamás fue mi intención desdeñar ni ésa
ni cualquier otra tradición. Soy de los que piensan que en el mundo donde
vivimos existe demasiada infelicidad, por ello, si alguien encuentra la
felicidad viviendo la religión, la tradición, la espiritualidad o la doctrina
de cualquier Orden, Logia o Fraternidad, tiene todos mis respetos y aplausos.
Por lo dicho, si en algo he podido herir sus sentimientos, le ruego que me
perdone, pero también le ruego que acepte el hecho concreto de que yo he
encontrado, dentro de mi modestia, la felicidad en mi trabajo. Mi despacho es mi
Orden, mi Logia, mi Hermandad, mi Fraternidad, y en él yo soy desde el grado
cero hasta el grado 100, soy así mismo, Gran Maestre, comendador, caballero y
botones, sin que nadie me diga lo que he de hacer, qué he de comer, qué he de
rezar, cuáles son mis deberes, si debo o no guardar silencio, reverenciar a
alguien, pagar onerosas cuotas.... Y mi conciencia —sin descartar que pueda
estar equivocado—, es la que me dicta el modo de realizar lo antedicho.
No quisiera despedirme sin manifestarle que he quedado impresionado por
el largo y fastuoso currículo que usted posee. Se nota, tal y como usted tan
amablemente me dice, que es un buscador del conocimiento y que no reconoce
riqueza mayor que la del saber. Le felicito por ello, porque advierto en sus
declaraciones que es usted conocedor de aquellas célebre palabras que fueron
pronunciadas por Napoleón, que dicen que los sabios son los que buscan la
sabiduría; y los necios aquellos que piensan que ya la han encontrado...