SERGIO GUERRERO. Usted que sabe tanto y conoce a tanta gente, me podrá ayudar a resolver esta pregunta: ¿Porque nos sentimos tan atraídos por los Templarios? Desde que tengo uso de razón, y sin que nadie me hablara de ellos, he sentido una verdadera admiración por su trabajo.
        Me siento muy contento de haber establecido contacto con usted, y espero no quitarle su valioso tiempo.
        Un saludo respetuoso.

Mi apreciado amigo, la atracción que todo el mundo siente por los templarios, es producida por el hecho de que fueron quemados en la hoguera y murieron como mártires. Y si a todo esto le añadimos las inventadas leyendas de que ellos fueron los guardianes de la descendencia de Cristo, que tenían contacto directo con el demonio, que encontraron en el Templo de Salomón el Arca de la Alianza que les dio un poder divino sobre los hombres y las cosechas, y un sin fin de invenciones más para poder vender los libros que se han escrito sobre ellos, entonces es cuando llegamos a saber por qué la mayoría de la gente siente tanta atracción hacia los templarios.
         En mi nuevo libro, titulado: "LA VERDADERA HISTORIA DE LA ORDEN DEL TEMPLO DE JERUSALÉN, a la luz de la documentación histórica", todas las invenciones que hasta el momento se han ido dando como ciertas en esa llamada literatura "amarilla" para vender más libros, quedan aclaradas y demostradas a través de la documentación histórica. Cuarenta y cinco años me ha costado acumular los documentos que hoy me han servido para limpiar la imagen histórica de estos soldados de Cristo. Para demostrar que todo lo negativo que se ha dicho de ellos, ha sido inventado sin dar pruebas de las afirmaciones que contra ellos han sido vertidas.
        En fin, amigo Sergio, sólo espero que lo leas, y que cuando lo hayas leído, si eres amante de la verdad y enemigo de los que inventan falsos testimonios para enriquecerse, que lo recomiendes a tus amigos con objeto de que cuanta más gente lo lea, más sean las personas que puedan darse cuenta de que estos soldados templarios no sodomizaban a nadie, no hablaban con el diablo, no escupían ni pisoteaban la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo; sino que al contrario de lo que se ha dicho, fueron unos devotos monjes, unos bravos soldados, unos fieles servidores del Papa y de los reyes y, sobre todo, los precursores de muchos de los servicios de que hoy la humanidad se sirve.

SERGIO GUERRERO. ¿Del 100% de los templarios, que porcentaje de ellos se dedicaban a la guerra y cuántos administraban sus grandes recursos? ¿Quién se encargaba de organizar y fijar las estrategias de la Orden en las diferentes regiones y con tan diversas ocupaciones? Según dicen, los templarios pudieron compararse con las grandes empresas multinacionales actuales, ¿es verdad?

Amigo Sergio, para que puedas hacer una composición bastante aproximada del porcentaje de hombres que convivían en una casa, bailía o encomienda, diremos que en una encomienda que hubiesen 100 hombres, el 70% estaba compuesto por sargentos, escuderos, soldados, especialistas en diversos oficios y hermanos que realizaban los servicios domésticos. El 30% restante, eran caballeros. Es decir, que de cada 100 hombres, solamente 30 eran caballeros.
        Para organizar las regiones existían unos caballeros, cuyo grado era el de VISITADORES de la Orden, que cuando les era donado algún lugar o castillo, se entrevistaban primero con el Rey o Señor que lo había donado, y, entre ambos, configuraban las estrategias y servicios adoptándolos a la geografía del lugar, a la peligrosidad del mismo y a las necesidades de los vecinos que lo ocupaban. Esa era la razón de que en algunos lugares hubiese más maestros en oficios que en otros. Ya que en algunos imperaba sólo la ganadería por ser tierras yermas, y en otros imperaba la ganadería, la agricultura y las viñas que necesitaban buenos maestros para elaborar un buen vino.
        La tercera pregunta de si los templarios pudieron compararse con las grandes empresas multinacionales actuales, podrás encontrarla con más extensión en mi último libro titulado «LA VERDADERA HISTORIA DE LA ORDEN DEL TEMPLO DE JERUSALÉN, a la luz de la documentación histórica». Allí podrás saciar ésta y cuantas preguntes necesites saber —no porque yo lo escriba— sino porque además, en sus páginas encontrarás también las referencias históricas de los documentos de donde fueron tomadas estas afirmaciones.

SERGIO GUERRERO. ¿Como está? ¿Cómo va todo por allá? Me figuro que si hubiera comprado su último libro en España ya lo tendría, ignoro si tiene noticias de Edaf respecto de la distribución en México. ¿El latín que se hablaba en España era el vulgar? ¿Después del Cantar del Mío Cid, ya se hablaba español (castellano)? ¿En qué momento se suprimió el latín como lengua popular? ¿Es muy difícil aprender latín? ¿Se tiene idea de cómo se pronuncia? 
        Espero no molestarle con tantas preguntas y si está muy ocupado, no se preocupe por contestar, porque a veces siento que estoy abusando de su amabilidad

Amigo Sergio, no sé absolutamente nada de cuándo va la editorial a comenzar con la distribución y promoción de mi último libro en México. En cuanto a tus preguntas he de decirte que en la Edad Media se hablaban dos clases de latín, el latín culto (que era el que hablaban y escribían los religiosos) y el latín vulgar (que era el que hablaban los reyes, señores y caballeros, y que escribían a través de sus escribanos, ya que ellos no sabían leer ni escribir). El castellano propiamente dicho,  que dio origen al español que hoy hablamos, no se comenzó a usar en España como lengua oficial hasta la unificación de la misma por los reyes Católicos, don Fernando y doña Isabel. Aprender latín no es muy difícil, lo difícil es encontrar un profesor que lo sepa en toda su amplitud, ya que el latín fue cambiando durante el tiempo y, por ello, quienes tenemos que traducir documentos como trabajo cotidiano, nos encontramos con escritos que, según su antigüedad, pueden ser traducidos por quienes hemos estudiado el latín a fondo, y no pueden ser traducidos por quienes solamente han estudiado el latín moderno. En cuanto a cómo se lee, también es algo difícil de explicar por este medio. Los romanos fueron construyeron su Imperio tomándolo todo prestado de otras culturas. También su lengua fue construida con palabras de los griegos, por ejemplo, de los lacedemonios y de otras de las muchas culturas que a lo largo del tiempo fueron conquistando. Por ello unas se pronuncian como se leen, y otras no.
        Si como muestra vale un botón
tal como solemos decir por estas tierras de España, aquí te muestro un ejemplo perteneciente a uno de los documentos más antiguos que se conservan de la antigua lengua latina, según se hablaba algunos siglos después de que se verificara la mezcla de los dialectos. El más antiguo de ellos es una canción de los religiosos arvales que se remonta a los tiempos de Rómulo. El documento comienza de la siguiente forma:

Enos Lases iuvate.
Neve luae rue Marma sins incurrere in pleores.

Como observas, el texto tiene escasas palabras que se puedan identificar con el latín actual. Ahí radica la dificultad de quienes tenemos que traducir todos los días documentos que pertenecen a diferentes épocas.

CLAUDIA. ¿Qué significa la palabra Dios? ¿Cuándo comenzó a utilizarse? ¿De dónde proviene la palabra Dios?

Apreciada amiga, la palabra Dios tiene tantos significados como religiones hay en el mundo. Así, pues, veremos como en unas es llamado Padre, Creador, Generador, Hacedor, Todopoderoso, Altísimo, Salvador..., mientras que en otras es llamado el que nos alimenta, el que nos alumbra, el que cuida de nosotros, el amigo, la pachamama...
         ¿Cuándo comenzó a utilizarse? En el principio de los tiempos, los hombres no tenían conciencia de la muerte; estaban tan apegados a la naturaleza que incluso conocían el lenguaje de los animales y vivían con ellos en paz; no trabajaban y tenían al alcance de la mano el alimento suficiente. Conforme el hombre se fue haciendo más inteligente y tomando más conciencia del peligro y de la muerte, comenzó a creer que era castigado por un Ser Superior que estaba en el cielo porque de allí provenían las lluvias torrenciales que los ahogaban, el rayo que los carbonizaba, el viento que los hacia caer por precipicios, la nieve que los hacía morir de frío, los tornados que se llevaban en su seno familias completas, los sunamis que dejaban pueblos enteros diezmados y mal heridos... Y es aquí, en este momento, cuando el hombre comienza idolatrar a ese supuesto Dios supremo, a humillarse ante él, y a pedirle que tenga piedad de ellos... Cada tribu, cada pueblo, cada ciudad, cada nación comienza a llamarle por un nombre diferente. De ahí podemos deducir que la palabra Dios no significa nada y lo significa todo.
         ¿De dónde proviene? Proviene del griego «Zeus», de donde el latín la tomó para darle el nombre de «Deus». Zeus en la mitología griega era el dios de los dioses. De está derivación fue tomada esta palabra, por ello todos los idiomas que proceden del latín le dan este significado: en español es DIOS, en francés es DIEU, en Portugués DEUS y así sucesivamente. En otros idiomas no provenientes del latín es llamado de otra forma, por ejemplo en árabe es ALÁ, en inglés es GOD, en ruso EOR, en alemán GOTT... Pero todas estas acepciones, sean del idioma que sean tienen el mismo significado: DIOS.

SERGIO GUERRERO. El español hablado en América tiene variantes importantes entre el Norte y el Sur, por ejemplo en México nunca usamos el pronombre personal vosotros, salvo en la literatura religiosa, y observo que en España es de uso común. Lo mismo ocurre con algunos países de América del Sur, donde ese pronombre de vosotros se usa no sólo en plural, sino también en singular y acentúan los verbos de un manera diferente; así, por ejemplo, dicen "vos decis" o "vos miras", etc. Me puede hacer le favor de explicar cuál es la razón de esto.

Apreciado amigo Sergio, otra vez estoy contigo para decirte que el español hablado en América, tanto en el Norte como en el Sur, debe esas variaciones que tú aludes al hecho de que en todos los países de habla hispana se adormeció en el tiempo el lenguaje que los conquistadores españoles de la Edad Media llegaron hablando allí, y a las fecha que los mencionados conquistadores hicieron su presencia en los lugares mencionados, ya que en el lenguaje que estos españoles hablaban se iba enriqueciendo gramaticalmente de año en año. Mientras que en España el lenguaje iba evolucionando, no ocurría lo mismo en los mencionados países americanos. Me explico: el «voseo» y sus formas verbales eran las formas que en la Edad Media se usaban en España al dirigirse a personas ilustres o merecedoras de respeto. El «vos» era la única forma de dirigirse a ellas. Esta fórmula fue sustituida más tarde, en el siglo XVI, por el de «vuestra merced», equivalente al «usted» de hoy. El tratamiento de «vuestra merced» alcanzó tal difusión que pronto el «vos» se convirtió en una forma no respetuosa y pasó a ser el equivalente del «tú» actual. De ahí, que cuando en algunos países pronuncian los vocablos a los que tú te refieres, esto es «vos decis» o «vos miras», el que los pronuncia está hablando todavía tal como lo hacían los conquistadores españoles que vivieron en la Edad Media, y es el equivalente al «tú dices» o al «tú miras», que en aquellos tiempos se decía «vos decís» o «vos miráis», el hecho de que no lleve acento es porque al escribirlo los nativos, como resulta que no estaban muy introducidos en la gramática del idioma que recién habían comenzado a aprender, lo hicieron sin tilde alguna. Es más, esa ausencia de acentos, se sigue materializando hoy en los mencionados países, incluso en vocablos de reciente creación, de ahí que, por poner un ejemplo, en España se diga «Vídeo» y en algunos países de habla hispana se diga «Video».
            Para darnos cuenta de hasta qué punto quedó arraigado en los aludidos países americanos el «romance castellano», vamos atraer aquí dos fragmentos de poesías, uno escrito por Ruben Dario y el otro por Jaimes Freyre, que fueron escritas con motivo de una reunión que tuvieron en un café de París algunos escritores y artistas hispanoamericanos. Aunque sé que no hay que decirlo, porque tú ya lo sabes, te recuerdo que Ruben nació en Nicaragua y Jaimes en Bolivia.

 

RUBEN DARIO A JAIMES FREYRE

Señor nuestro Jaimes Freyre,
fijo de Julio L. Jaimes,
fidalgo bien tenudo,
bien tenudo en Buenos Aires...

JAIMES FREYRE A RUBEN DARIO

¿Qué ficisteis, varones,
que ansi punidos os han?
Planeando estais Dios sabe,
por cuenta de vagar...

SERGIO GUERRERO. Gracias por contestar y espero que esté muy bien. Aprovecho para preguntarle por qué en México no usamos el vosotros y mucho menos el vos. No tengo ni la menor idea. Creo que son muy positivas las reuniones periódicas de las Academias de la Lengua. ¿Tiene usted laguna opinión de cómo evolucionará el español en América? y a propósito ¿por qué los mexicanos llamamos "americanos" a los estadounidenses, si nosotros también somos americanos? Agradezco su tiempo y amabilidad en contestar estas preguntas que son ajenas a su libro de los Templarios, que por cierto no está todavía a la venta en ésta.

Apreciado amigo Sergio, la maestra o el maestro que tuviste en el colegio cuando eras escolar, tendría que estar muy contenta contigo porque los que se dedican a la enseñanza saben con toda seguridad que quienes preguntan mucho y nunca están satisfechos es porque son o llegarán a ser algún día personas muy inteligentes. Todo educador basa su sistema de enseñanza en aquellas palabras que fueron pronunciadas por Pitágoras, que dicen: «Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres».
               Bien, y ahora pasemos a contestar tu nueva pregunta. Tal como te decía en mi anterior respuesta tanto el Norte como el Sur de los países de habla hispana, deben sus variaciones de lenguaje al hecho de que en estos países se adormeció en el tiempo la lengua que los conquistadores españoles de la Edad Media llegaron hablando allí... Después de esto seguía diciendo: que también se debía a la fecha que los mencionados conquistadores hicieron su presencia en los lugares mencionados, ya que el lenguaje que estos españoles hablaban se iba enriqueciendo gramaticalmente de año en año... Hernán Cortés, conquistador de México, pisó por primera vez aquellas tierras en el año del Señor de 1519. Debes recordar que en mi respuesta anterior de decía que el «voseo» y sus formas verbales eran las formas que en la Edad Media se usaban en España al dirigirse a personas ilustres o merecedoras de respeto. El «vos» era la única forma de dirigirse a ellas... Y seguía diciendo que esta fórmula fue sustituida más tarde, en el siglo XVI, por el de «vuestra merced», equivalente al «usted» de hoy, y que el tratamiento de «vuestra merced» alcanzó tal difusión que pronto el «vos» se convirtió en una forma no respetuosa y pasó a ser el equivalente del «tú» actual... Como ves, cuando Hernán Cortés pisó por primera vez aquellas tierras, estábamos ya metidos en el siglo XVI, el voseo ya se había perdido y había quedado solamente el «tú» o el «vosotros», y en su lugar se usaba el «vuesa merced» o «vuestra merced» para dirigirse a los señores como señal de respeto. De ahí que en México, se cambie el «vos» por el «usted» y el «vosotros» por el «ustedes», y el «tú» sea usado muy pocas veces. En México se dice: «Ustedes lo saben todo...»; En Argentina: «Vos lo sabes todo...» y En España: «Vosotros los sabéis todo...» Y las tres expresiones quieren decir lo mismo.
              Como hemos visto, mi apreciado amigo Sergio, los habitantes de cada país, incluso habiendo poca diferencia de tiempo en su conquista, ya que los españoles entraron en ellos en el siglo XV y XVI, tomaron la forma verbal que más oían o la que más fácil les era de pronunciar.

Mi opinión personal de la evolución del español en América, es que los académicos lo debían de dejar como está en cada país. Pues mientras que en España, a pesar de tanta evolución y cambios, se está convirtiendo en una amalgama de expresiones extranjeras y lenguajes juveniles que nos están haciendo perder nuestra histórica identidad lingüística, los países de habla hispana, por el contrario, cada una con sus diferentes manifestaciones del antiguo «romance castellano» y de otras expresiones que pertenecieron a las lenguas originales que allí se hablaban antes de la conquista, están siendo hoy la salvaguarda de uno de los idiomas más antiguos y bellos que hayan existido en el Mundo.

Los mexicanos llaman «americanos» a los estadounidenses por la misma razón que todo el mundo los reconoce a ellos como americanos, porque en sus películas (con las cuales han inundado el mundo), ellos se hacen nombrar americanos y a ustedes los nombran como los «mejicanos». De tanto ver películas made in Hollywood, no sólo ustedes terminan llamándoles americanos, sino que todo el mundo los reconoce como tales.

SERGIO GUERRERO. ¿Cómo está? ¿Todo bien por Murcia? Reciba un saludo respetuoso y para variar si no le molesta, una pregunta. Ayer estuve viendo una película de 1959, que seguramente usted vio también que se llama Ben Hur. Me sorprendió la recreación del Imperio Romano, la música, el vestuario, en fin que es una buena película.
          Algo llamó mi atención y es lo que le quiero comentar. Usted que sabe tanto. Se puede figurar por qué el Imperio Romano no tuvo tanta permanencia cultural en el Medio Oriente. Por lo que se ve, los judíos siempre lo rechazaron y, evidentemente, los árabes también y me imagino que con tal de imponer su religión islámica borraron todo rastro de la cultura latina. Pero la influencia en las costumbres, el lenguaje, etc., todo desapareció. ¿Fue tan superficial? Lo mismo pasó en África, en Túnez por ejemplo, tan cerca de Italia. Tuve ocasión de estar allí y visitar las ruinas romanas, pero de cultura romana..., nada. Gracias anticipadas a su respuesta.

Apreciado amigo Sergio. Tal como tu mismo te contestas fue porque tanto los judíos como los árabes lo rechazaron. Y esto ocurrió porque tanto los judíos como los árabes, fueron, son y seguirán siendo mientras el mundo sea mundo, fieles a sus respectivas religiones. Ni unos ni otros pueden ser gobernados por otras leyes que no sean las Leyes sagradas que están contenidas en sus libros religiosos. De ahí que los romanos, por más esfuerzo que hicieron por conseguirlo, no pudieron inculcar en las almas de estos pueblos otras creencias ni otras leyes que no fuesen las que ellos tenían contenidas en sus libros religiosos. Para que te des cuenta de ello, has de remontarte a la condena y posterior muerte en la cruz de Jesús de Nazaret. Los romanos, para convivir mejor con los judíos y poder seguir en sus territorios, tuvieron que aceptar que éstos se rigiesen por sus propias leyes. Es decir, que mientras que los romanos estuvieron ocupando Israel, había dos clases de leyes: la roma y la judía. De ahí que Jesús, por ser judío, no pudiera ser juzgado por las leyes romanas. Primero tuvo que ser juzgado por los judíos, atendiendo a sus propias leyes, y después ejecutado por los romanos. Ese era el acuerdo, los judíos juzgaban a sus ciudadanos, y los romanos aplicaban la condena. Esta fue la única forma de convivir en paz con aquellos pueblos que se sentían tan celosos de sus leyes y creencias que eran capaces de matar o morir por tal de que nadie interfiriera ni en sus leyes ni en su forma de vivir.
               Tal vez te preguntes cómo ha sido posible que después de haber pasado ya tanto tiempo árabes y judíos sigan siendo tan perseverantes en sus ya ancestrales hábitos y creencias. Por qué no se han modernizado. Pues, bien, la respuesta es bien sencilla: la continuidad en ambas religiones de unos hombres que han surgido en todo tiempo, los cuales han sido reconocidos como Profetas. En grados diversos y formas variables, las dos religiones tuvieron siempre hombres inspirados que afirmaban hablar en nombre de Dios. Una de los principales cometidos de los profetas es recordar y ungir al pueblo el cumplimiento de la Ley. Muchas veces para indicar esta misión, usan la metáfora de la Atalaya: el profeta dice estar instalado en lo alto —elevado por Dios— para indicar al pueblo el camino a seguir y los peligros que le acechan. De esta forma el profeta se convierte en voz de la conciencia del pueblo. Los profetas suelen ser siempre hombres del espíritu y de la palabra. Son, al mismo tiempo, hombres de acción: aconsejan, predican; son defensores de la cusa de Dios. Su vida es una lucha continúa que requiere valor y que no está exenta de peligros. Los profetas se dirigen al pueblo para invitarlo a la conversión y, para ello, siempre refieren tres puntos concretos: aceptación de Dios, culto auténtico y justicia social. Cuando el pueblo es infiel y no acepta la conversión, es amenazado con el castigo divino.
             La unidad de Dios y los profetas que recuerdan a estos dos pueblos que sus leyes y creencias son las únicas a las que hay que dar crédito, han sido siempre el tablacho que ha evitado que estos dos pueblos hayan podido ser cambiados por otras culturas que en tiempos pretéritos los dominaron.
             Como estoy al tanto de que tú conoces mejor los libros sagrados de los judíos que los de árabes, te hago un pequeño resumen de las creencias de estos últimos.
              La unidad de Dios y las Leyes que los antiguos sabios fueron dejando en sus libros sagrados, es una de las creencias más apasionadamente defendida por el profeta Mahoma. Toda la vida del musulmán debe regirse por el Corán, su doctrina, sus prescripciones y sus leyes de todo tipo. Tanto es así que cuando se presenta un problema nuevo, no previsto en el Corán, se busca la solución recurriendo a varios procedimientos:
             (1.- La Sunna (costumbre o uso). Cuanto Mahoma hizo o dijo servirá para resolver los problemas de la vida. Estos hechos o dichos de Mahoma se contienen en unas expresiones verbales o escritas llamadas «hadith». En un «hadith» se narra el hecho o el dicho del profeta, y la persona que ha transmitido la narración. Por tanto los usos y costumbres que se remontan al profeta valen para los casos no incluidos o legislados en el Corán.
             (2.- El Igma o consentimiento. Uno de los dichos atribuidos a Mahoma es el siguiente: «Mi comunidad jamás se hallará sumida en el error...» Este consentimiento unánime de los musulmanes recibe el nombre de «Igma». Lo que afirme o niegue el «Igma» ha de ser recibido por todos como verdad.
             (3.- El Ra’y o Quiyas (analogía racional). Cuando el caso no está previsto en el Corán, ni se halla solucionado por el «Sunna» o por el «Igma», se debe recurrir a la «analogía racional», a base de casos análogos ya resueltos por otro conducto.
            Bien amigo Sergio, como ves ambas religiones están muy fundidas con sus creencias. Tal vez por ello no hayan podido ser alteradas sus costumbres en la antigüedad, ni en el presente, ni en el futuro por ninguna fuerza dominadora.

SANTIAGO SOLER. ¿Existe documentación de "procesiones nocturnas" durante los siglos XII y XIII?

Apreciado amigo Santiago, en los siglos XII y XIII las procesiones tal como hoy las conocemos, es decir, en forma participativa, no eran celebradas. Esta clase de procesiones no comenzaron a ser populares hasta después del concilio de Trento, que comenzó en el año 1545 y terminó en el año 1563. Con ello se quería mostrar al pueblo —de una forma escenificada—, cómo fue la Pasión y Muerte en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
                                 En estas fechas, en los siglos XII y XIII que tú aludes, sí se sabe, y ello ha quedado reflejado en documentos de la época, que algunas órdenes militares y religiosas sacaban en procesión por la noche a Jesús crucificado para —según exponen los documentos— revivir y unirse a la Pasión y Muerte de Jesús de Nazaret. Algunas de estas Órdenes, sobre todo las militares, lo hacían de una forma privada; sin embargo, otras, sobre todo las religiosas como la del Cister y la de los Benedictinos, sacaban al crucificado en procesión por la inmediaciones de sus conventos (siempre alejados y solitarios) para que los lugareños pudiesen vivir y comprender (ya que nadie sabía leer ni escribir) mediante la escenificación la Pasión de Jesús.
                                 Los caballeros templarios fueron una de las órdenes que solían celebrar esta clase de procesiones nocturnas. Un documento que da crédito a este testimonio, es el capítulo IX de las confesiones que fueron atestiguadas por los templarios ante el tribunal que los procesaba por herejes. Este artículo, junto a otros, se da a conocer en mi libro titulado: «La verdadera historia de la Orden del Templo de Jerusalén, a la luz de la documentación histórica».

El documento original dice:

IX. Frater Johannes de Coma presbiter capellanus ordinis dicti Templi domus Mansi Dei, testis juratus ad sancta Dei Evangelia, super predictis articulis et eorum quolibet sibi expositis in vulgari, ut principalis de se ipso, et ut testis de aliis, diligenter et sigillatim interrogatus, respondens ad primum, II - XXIX articulos inclusive, negavit ipsos articulos et omnia et singula contenta in eis; adiciens se credere dictum Jhesum Christum passum fuisse pro redemptione humani generis, non pro peccatis suis, cum nunquam peccaverit, dicens eciam quod fratres ordinis dicti Templi adorant inter alias gentes de mundo crucem Domini ter in anno, videlicet in die Veneris sancta et in duobus festis Sancte Crucis mensium maii et septembris, pro cujus honore in comemoracione passionis Jhesu Christi fratres dicti ordinis in suis clamidibus portant crucem rubeam; et inter ceteros honores quos faciunt ipsi cruci, deponunt mantellum ubi est crux quando vadunt ad nature superflua onera deponenda. Dixit eciam se et alios presbiteros ordinis dicti Templi dicere verba illa in canone misse per que conficitur corpus Christi et ejus sanguis preciosus, prout tenet Ecclesia sancta Dei, et prout scriptum est in missali. Dixit quoque quod fratres dicti ordinis credunt et suscipiunt omnia sacramenta ecclesiastica, et ipse idem qui loquitur, cum sit presbiter, illa multis fratribus jam defunctis et viventibus ministravit. Addidit insuper quod aliquis magister vel preceptor vel quivis alius et religiosus dicti ordinis qui non sit presbiter non audit confessiones nec absolvit aliquem a peccatis, nisi soli presbiteri capellani ordinis supradicti vel alii religiosi presbiteri, et aliqui presbiteri seculares, et si magnus Magister confessus est de se ipso prout in articulo continetur, mentitus est falso modo, ut credit.

Traducción resumida:

El hermano Juan de Coma, capellán presbítero de la mencionada Orden  del Templo, declara que en contradicción a lo que se dice en los capítulos del II al XXIX, ambos inclusive, niega completamente la imputación que allí se les hace de que ellos crean que Jesucristo muriera por sus propios pecados y no por la redención del género humano, ya que ellos ensalzan la cruz de Nuestro Señor tres veces al año, siendo una de ellas el día de la Cruz de Mayo; otra en septiembre y la otra el día del Viernes santo. Sacándola en procesión y honrándola hasta tal punto de que cuando tienen que posarla en el suelo, ponen limpios manteles bajo ella. Y que habiendo antes depuesto su espada en señal de respeto y sumisión, la siguen con los pies descalzos, cayendo de rodillas cada vez que hacen un alto para glorificarla con esa oración que dice: «Adoramos a Cristo, que por esta santa cruz nos rescató del pecado…»

FERNANDO GARCÍA ACOSTA. Estimado Sr. Antonio. Un gran placer saludarlo. He leído varios de sus libros (La cripta de los templarios herejes, El último secreto templario, y estoy terminando esa notable publicación: La verdadera historia de la Orden del Templo de Jerusalem.
        Francamente para mi han sido un verdadero hallazgo sus trabajos, y no he dudado en recomendar su talento de investigador a cuantos se interesan en encontrar escritos bien fundamentados. Tal vez sea pertinente que le mencione brevemente respecto a mì. Pretendo ser un buscador de conocimiento, definitivamente no reconozco riqueza mayor que la del Saber.
        Soy Masón, Venerable Maestro de la Logia Libertad nº48 de la Masonería Argentina; Tercer Gran Principal de la Orden del Santo Real Arco de Jerusalem de la República Argentina; Caballero Templario y Caballero de Malta de la Orden Unida Religiosa, Militar y Masónica del Temple y de San Juan de Jerusalem, Palestina, Rodas, Malta, de Inglaterra, Gales y provincias exteriores.
        Con pena, le confieso que verdaderamente con pena don Antonio, he notado un cierto desdén suyo hacia la tradición masónica, aunque por respeto a la admiración intelectual que le profeso, prefiero asumirlo como una pura susceptibilidad mía.
        Pero debo decir que me dejó de una pieza la inapelabilidad con la que ud. se expresa respecto a la influencia iniciática templaria en la masonería, señalando, por ejemplo que entre la Orden templaria y la masonería "no existe, no existió, ni existirá nunca, mas relación que aquella que indebidamente ellos quieran atribuirse". Esta frase viniendo de su pluma, confieso que me dejó estupefacto. Porque asumo que ud, don Antonio, como historiador y sabedor de que no se sabe debajo de que piedra se pueda encontrar información fehaciente que modifique el mas firme paradigma, deja clausurado con esa sentencia cualquier modificación histórica al respecto. No coincido con ud, en que las antiguas cofradías de constructores, de la que venimos, fueran simples obreros organizados como gremio y dedicados al puro trabajo material. Sin entrar en aspectos esotéricos, que observo que su pragmatismo (que mucho valoro) evita, sabemos fehacientemente de los múltiples ritos y saberes que acompañaban la construcción de esos formidables edificios; y no es como sugiere ud. que de buenas a primeras, al extinguirse la masonería operativa "en ese preciso momento un grupo de personas hacen suyo el antiguo escudo del gremio, adoptan el nombre de masones, y comienzan a buscar el secreto de los antiguos labradores de piedra...". Por el contrario hubo una larga transición que comenzó con la inclusión en los gremios operativos de personas que no eran del oficio, particularmente individuos socialmente relevantes. Que interés podrían tener artistócratas del siglo XVII en pertenecer a esas asociaciones si solo se trataba de simples obreros de la construcción.
        Don Antonio, disculpas finales por todos estos impertinentes comentarios míos. valoro su trabajo, y aún sin conocerlo lo tengo en la mayor estima.
        Muy fraternal abrazo.

Apreciado don Fernando, en primer lugar quisiera agradecerle las inmerecidas alabanzas que hacia mis obras plasma usted en el amable escrito que me envía. Tengo que reconocer que, tal vez por haber tenido una educación pragmática, tanto en mi enseñanza primaria como después en las diversas Universidades por las que fui pasando, sea por lo que ahora, y durante toda mi vida, me haya visto obligado a dar a conocer y escribir sobre todo aquello que está datado por la historia, es decir, aquellos documentos que nos fueron legados por nuestros antepasados y que hoy se encuentran en archivos históricos de este hermoso mundo que nos cobija. Aquellos que nadie puede poner en duda porque están amparados y avalados por la ciencia y que son, sin duda, el fruto de una luz lejana a través de cuyo resplandor podemos ver lo que acaeció en tiempos pasados et iustitia et veritate. Tal vez por ello, mi apreciado señor, por haberme repetido mis profesores tantas veces aquel dicho de Jaime Balmes, que dice que el error es más terrible cuando usurpa el nombre de la ciencia, sea por lo que yo, sin pretender enmendar errores ajenos, me dedique sola y exclusivamente —como ya le he dicho antes—, a dar a conocer en mis escritos lo que nadie puede poner en duda porque, además de ser largamente explicado y argumentado lo que se afirma, son agregadas las fuentes documentales para que quien desee comprobar la veracidad de lo afirmado pueda hacerlo con sólo consultar las citadas fuentes.
        Mi educación primero y mi modo de ser después, han originado en mí el síndrome de Santo Tomás que, mientras todos los apóstoles creyeron ver a Cristo resucitado sólo porque el mismo Cristo lo aseguraba, él, sin embargo, no lo creyó con toda seguridad hasta que metió sus dedos en la llaga... No obstante, como rectificar es de sabios, si usted posee documentación histórica que contradiga de alguna forma lo que yo expreso en la obra que en este momento está leyendo, le ruego que a la mayor brevedad me haga llegar las fuentes documentales y el nombre del Archivo Histórico donde puedo encontrarlas. Se lo agradecería mucho.
        Dice usted que ha notado con pena un cierto desdén en mi obra hacia la tradición masónica, si ha sido así lo siento. Jamás fue mi intención desdeñar ni ésa ni cualquier otra tradición. Soy de los que piensan que en el mundo donde vivimos existe demasiada infelicidad, por ello, si alguien encuentra la felicidad viviendo la religión, la tradición, la espiritualidad o la doctrina de cualquier Orden, Logia o Fraternidad, tiene todos mis respetos y aplausos. Por lo dicho, si en algo he podido herir sus sentimientos, le ruego que me perdone, pero también le ruego que acepte el hecho concreto de que yo he encontrado, dentro de mi modestia, la felicidad en mi trabajo. Mi despacho es mi Orden, mi Logia, mi Hermandad, mi Fraternidad, y en él yo soy desde el grado cero hasta el grado 100, soy así mismo, Gran Maestre, comendador, caballero y botones, sin que nadie me diga lo que he de hacer, qué he de comer, qué he de rezar, cuáles son mis deberes, si debo o no guardar silencio, reverenciar a alguien, pagar onerosas cuotas.... Y mi conciencia —sin descartar que pueda estar equivocado—, es la que me dicta el modo de realizar lo antedicho.
        No quisiera despedirme sin manifestarle que he quedado impresionado por el largo y fastuoso currículo que usted posee. Se nota, tal y como usted tan amablemente me dice, que es un buscador del conocimiento y que no reconoce riqueza mayor que la del saber. Le felicito por ello, porque advierto en sus declaraciones que es usted conocedor de aquellas célebre palabras que fueron pronunciadas por Napoleón, que dicen que los sabios son los que buscan la sabiduría; y los necios aquellos que piensan que ya la han encontrado...