ORDEN DE LOS DANZANTES

 

En la historia eclesiástica se menciona una secta de danzantes que se formó el año 1373 en Francia, que se esparció muy pronto por la mayor parte de Europa.

Estos fanáticos, tanto hombres como mujeres, se ponían de repente a danzar. Se cogían los unos a los otros por las manos y comenzaban a saltar, bailar o girar hasta perder el aliento, cayendo siempre de espaldas sin dar ninguna señal de vida.

Decían que se sentían favorecidos con visiones milagrosas durante esta agitación extraña.

Para alimentarse, pedían limosna de pueblo en pueblo como los de la Orden de los Disciplinantes; celebraban asambleas secretas y despreciaban el culto admitido en la Iglesia.

Las circunstancias de esta especie de frenesí parecían tan extraordinarias, que los sacerdotes cristianos creyeron que estos sectarios estaban poseídos por el Demonio e hicieron uso de múltiples exorcismos para sanarlos.