Gerardo
de Ridefort (1185-1189)
A pesar de provenir de una familia rica y poderosa, al ser el tercero de los hijos, no tuvo más remedio que buscar fortuna por su cuenta.
En el año 1145 se alista para luchar en la segunda cruzada, y sale para Jerusalén. Allí conoce a varias personas muy allegadas a la Orden del Templo que le hablan mucho y muy bien de esas milicias de Cristo.
Ingresa en la Orden del Templo, y, tal vez debido a su docta preparación académica, donde había sobresalido en la asignatura de retórica, antes del tiempo previsto es elegido Senescal, y poco tiempo después Maestre General.