Robert de Croan (1136-1147)

Se sabe que fue hijo del señor de Croan y de doña Maria (no se sabe el apellido). La familia estaba compuesta por dos hermanos y dos hermanas, que nacieron bajo la siguiente cronología: un hermano, que fue el mayor; una hermana, que fue la segunda; él, que fue el tercero, y otra hermana que fue la última.

Como se sabe, en aquellos tiempos el primer hijo estaba destinado por ley a heredar cuanto el padre poseía. Los hermanos que le seguían tenían que elegir entre la carrera eclesiásticas o la militar. Roberto eligió la militar y, después de algunos años de estudios y prácticas militares, fue nombrado caballero.

Terminada la carrera, lo primero que hace es alistarse en las tropas francesas que parten hacia Jerusalén con la misión de reforzar a las que allí ya se encuentran. Había que reforzarlas porque las huestes árabes querían reconquistar Jerusalén y eran muchos los ataques que casi todos los días tenían que rechazar.

Allí conoce a los templarios, y observa como sus milicias, muy pocas en número todavía, van siempre en vanguardia y son los primeros en entrar en batalla. Le cautiva su forma de pelear. Y se sorprende mucho más cuando pregunta, y le contestan que, además de soldados son monjes.

Ingresa en la Orden del Templo. Y tanto sus actos como su forma de comportarse —siempre cristiana y de amor hacia sus hermanos—, le hace ganarse las simpatías de cuantos componían la Orden. Por ello, cuando el primer maestre fallece, es elegido por unanimidad como el segundo maestre del Templo.

Durante su mandato, la Orden comenzó a florecer. Mediante la bula Omne Datum Optimun, promulgada por el papa Inocencio II, cuyo contenido podremos ver en el apartado que hemos dedicado a mostrar todas las bulas que les fueron concedidas a los Caballeros del Templo —tanto en favor como en contra—, podremos conocer la cantidad de concesiones y privilegios que le son concedidos a esta Orden.