ESCRIBIR CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

Hace unos días, un colega se jactaba de haber puesto a la venta un libro escrito con Inteligencia Artificial. Al carecer la Inteligencia Artificial de corazón y sentimientos, pensé que este colega había dejado a sus lectores sin humanidad, sin ternura y sin amor. Un programa artificial podrá escribir, pero, al ser precisamente artificial, no podrá generar sentimientos, transmitirlos con humanidad ni organizarlos.

Los escritores, sobre todo aquellos que hemos envejecido con una pluma en la mano, hemos ido desarrollando a través del tiempo una amplia y variada gama de estrategias que nos permiten expresar nuestras ideas poniendo en ellas nuestro corazón y nuestros sentimientos: hacemos esquemas humanos, escribimos borradores previos, releemos, etc. En cambio, la Inteligencia Artificial no puede dominar estas habilidades porque carece precisamente de humanidad, sentimientos y corazón… En definitiva, la Inteligencia Artificial podrá generar ideas y organizarlas, según el programa que se le haya asignado, pero jamás logrará humanizarlas, concienciarlas, sensibilizarlas, exaltarlas…

Con la Inteligencia Artificial, quien firma el libro ya no escribe en la superficie de una hoja, solo espera a que salga del vientre donde fue depositado el texto para ver si es niño o niña…

Mientras haya una sola persona que lea mis obras, yo seguiré escribiendo con Inteligencia Humana. No quisiera perder el bienestar que proporciona esta clase de escritura. Escribir es como un juego donde se disfruta mucho: se amplían y se retocan las piezas del puzle hasta conseguir la belleza que deseamos mostrar a nuestros lectores.

Si viviera Azorín, que de estas cosas sabía bastante, seguro que nos diría “que los escritores grandes rebosan de emoción, que la Inteligencia Artificial puede darnos la visión de la naturaleza, o la expresión de la muerte, o el sentido de lo infinito, o las esperanzas, o las desesperanzas del amor; pero si en sus escritos no puede poner su espíritu, haciéndonos sentir, sufrir, pensar y amar, por perfecta, serena y maravillosa que sea la Inteligencia Artificial en su forma, no habrá logrado nada...”